Desde 2002, la “Communauté de communes du Pays d’Orthe et Arrigans” emprendió la restauración de los edificios conventuales de la Abadía de Sorde, sumamente deteriorados a lo largo de los siglos por un encadenamiento de guerras, destrucciones, saqueos y el desgaste del tiempo.
Obras importantes se han realizado con el apoyo financiero del Estado, de la Región de Nueva-Aquitania, del Departamento de las Landas así como de mecenas para consolidar estos edificios y permitir al público su visita.
Las obras han permitido que se restaure la sala de visitas, el apartamento del prior, la sala capitular, el refectorio y la granja de los diezmos.
A medida que se va restaurando, la abadía vuelve a encontrar la visibilidad de su esplendor pasado.